Qué ricos están los burritos. Ya sean de pollo, de champiñones, con queso, con atún, carne picada. O todo a la vez. Y qué buenos están también los kebabs. Pero estos dos manjares del vulgo tienen un elemento en contra: la dificultad para comerlos. No es que se trate de una misión imposible, ni mucho menos, pero una ayudita como la de Burrito Pop nunca viene mal.

Conseguida la financiación necesaria a través de Kickstarter, el mecanismo de Burrito Popo es extremadamente sencillo. Su forma recuerda a la de un termo con una correa para poder engancharlo en el hombro. Se abre la tapita del termo y, en su interior, en vez de café, agua u otro líquido, se mete el burrito o el kebab.

Y ahora viene la parte más importante. Porque de termo sólo tiene la forma. Nada más. La parte inferior del Burrito Pop gira sobre sí misma y empuja a lo que hay en el interior. Ergo, se saca un poco del burrito (siempre agarrando el dispositivo) y se le da un bocado. Según se vaya avanzando en la ingesta, obviamente, se necesitará sacarlo más.

¿Se deja un poco para después? No hay ningún problema: se tapa y se lleva en el hombro. Si se termina, lo mismo. Hasta el próximo burrito. Y si, en vez de un burrito, lo que se come es un durum kebab, el mecanismo es exactamente el mismo. Adiós a eso –que tanto le gusta a algunas personas– de que la salsa se caiga por todos los lados. Burrito Popo es un excelente artilugio para ir comiendo por la calle sin ningún tipo de problema.

Y en una sociedad como la actual, en la que se vive a toda prisa, un producto para evitar que te manches al comer un burrito o un kebab es realmente utilizable. Aunque, eso sí, mientras se pueda, mucho mejor sentarse a comer tranquilamente. Que el trabajo es importante, pero el descanso, la distracción y, sobre todo, la alimentación, lo es aún más.

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