Este miércoles, 24 de noviembre, la NASA va a lanzar una misión para probar cómo podríamos desviar un futuro asteroide en dirección a la Tierra. La prueba de redireccionamiento doble de asteroides (DART) tardará un año en alcanzar su objetivo, el asteroide ‘Dimorphos’, teniendo en cuenta que el plan es impactar contra él a una velocidad de 6,5 kilómetros por segundo.

El impacto solo tendrá un pequeño efecto en la órbita aunque debería ser lo suficiente para desviar a un asteroide del camino hacia la Tierra. Un artículo publicado en la revista Icarus ha querido documentar las primeras simulaciones sobre lo que sucederá con Dimorphos después del impacto.

Los investigadores dirigidos por Harrison Agrusa, físico de la Universidad de Maryland, modelaron cómo DART podría cambiar la rotación de Dimorphos, calculando cómo el impulso del impacto alteraría el desvío del asteroide, a pesar de que los resultados podrían ser dramáticos porque podría empezar a tambalearse y entrar en un estado caótico.

Cuando DART choque contra Dimorphos, la energía del impacto será comparable a la explosión de tres toneladas de TNT, enviando miles de pedazos de escombros al espacio. No obstante, la fuerza del golpe no provocará cambios inmediatos en el giro del asteroide, pero en unos días la situación sí que empezará a cambiar.

DART apuntará al centro de Dimorphos con el objetivo de impartir la mayor cantidad de fuerza para alterar su órbita, pero cuanto más descentrado sea el impacto, más caótico será el giro resultante.

La misión ‘Hera’ de la Agencia Espacial Europea será la única forma de saber con certeza qué ha pasado con el giro de Dimorphos, debido a que DART se destruiría por el impacto y Dimorphos es demasiado pequeño para observarlo en detalle desde la Tierra. Sin embargo, podremos comprobar si la misión realmente ha funcionado dentro de cinco años.

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