Japón quería aterrizar su primer módulo de aterrizaje lunar Omotenashi que iba a ser el más pequeño en conseguirlo (en pasado, porque finalmente se han dado por vencido). La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) ha reconocido este martes que no será capaz de aterrizar la nave que lanzaron a bordo de Space Launch System (SLS), el cohete que usaron en la misión Artemis I.

«Parece que la JAXA estaba intentando arreglar y recuperar la estabilidad de la postura de acceso a la energía -ha aclarado Hirakazu Matsuno, portavoz gubernamental-. Sin embargo, Omotenashi tiene también el objetivo de medir el ambiente de radiactividad fuera del aire de la Tierra y está intentando recuperar su función, por lo que queremos observar la situación».

Tras el lanzamiento, que se produjo el pasado 16 de noviembre en la plataforma del Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral (Florida), Orion y Omotenashi salieron del SLS y siguieron su camino por separado. No obstante, el módulo de aterrizaje lunar japonés no pudo recibir transmisiones de la Tierra para corregir su trayectoria y posición porque sus células solares estaban alejadas del Sol.

La JAXA esperaba que Omotenashi se convirtiese en la primera sonda del país en aterrizar en la Luna. Sus dimensiones eran de 11 centímetros de largo, 24 de ancho y 37 de alto y pesaba 12,6 kilogramos, siendo el módulo lunar más pequeño que se había mandado en el mundo hasta la fecha.

Aunque la misión Artemis I, que quería poner a Orion en la órbita lunar, ha resultado exitosa, la de la agencia japonesa que aprovechó la tecnología del SLS de la NASA para lanzarse al espacio no puede decir lo mismo.

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