Conocida como “La Atenas de la Mancha” por ser la cuna de ilustres pintores y escritores de la talla de Antonio López Torres, Antonio López García, Francisco García Pavón, Eladio Cabañero o Félix Grande, la localidad de Tomelloso, en la provincia de Ciudad Real, destaca también por la importancia del cultivo de la vid en sus tierras. La elaboración de un vino exquisito y la pervivencia de valores tradicionales conforman su enorme atractivo. De hecho, la práctica del enoturismo constituye un factor clave, ya que Tomelloso alberga una de las mayores cooperativas vinícolas del mundo.

Aunque en sus orígenes Tomelloso estaba ligada a la explotación cerealística de sus tierras, desde mediados del siglo XVIII su economía se dirigió a la introducción de la vid entre sus cultivos. Con el tiempo aumentó su producción vínica, hasta que a principios del siglo XX se transformó en el primer productor de alcohol vínico del mundo, posición que sigue ocupando en la actualidad.

Esta localidad de Ciudad Real, ubicada en un punto geográfico privilegiado por estar en una zona central con concurrencia de carreteras nacionales, es un destino perfecto para pasear por los viñedos y por las diversas rutas naturales. Asimismo, también es un lugar ideal para visitar bodegas y las interesantes cuevas subterráneas que alberga.

Gastronomía variada

Otro de los atractivos de Tomelloso es su variada gastronomía, siendo algunos de sus platos típicos el pisto manchego, la caldereta de cordero y las migas. Todo ello convierte a Tomelloso en un entorno fantástico para aquellos que deseen disfrutar de una buena comida, un delicioso vino y un paraje natural espléndido.

Una ciudad bañada de viñedos

Una escapada a la Mancha debería de estar siempre acompañada de un recorrido por la Ruta del Vino, en la que se integra Tomelloso. Además, también forman parte de esta ruta otros cinco municipios manchegos: Alcázar de San Juan, Socuéllamos, Campo de Criptana, El Toboso y Villarrobledo.

Vestigios de 2000 cuevas

Tomelloso es una ciudad bañada de extensos viñedos, que posee debajo de las calles vestigios de unas 2000 cuevas, – de unos 100 metros cuadrados cada una- donde las familias producían su propio vino. Realizadas por mujeres y hombres, se empezaron a construir a partir de 1840 con el propósito de proteger los vinos de cambios climáticos bruscos, almacenando así tanto las cosechas como las tinajas de barro.

Una de las más visitadas es la Cueva Ceferino, que fue una casa de labor, panadería y cueva bodega. La parte más antigua de la cueva tiene nueve tinajas de cemento que se construyeron antes de la Guerra Civil Española, mientras que la otra zona, en la que hay dieciséis tinajas de barro, se amplió a finales de los años cincuenta del siglo pasado.

Esta pasión por el vino se refleja también en algunas de las festividades de la localidad, como la Feria de Tomelloso en la que, desde el 24 al 30 de agosto, tienen lugar todo tipo de actividades, como la Fiesta de la Vendimia.

Practica el “enoturismo” visitando bodegas

Una de las maneras de poner en valor el patrimonio enológico tradicional manchego es a través de una visita a las muchas bodegas que se encuentran en Tomelloso.

Una de las más señaladas es la Bodega Vinícola de Tomelloso, que en 1991 lanzó su primer vino embotellado: el blanco Añil. Entre sus vinos destacan las marcas Torre de Gazate, Portales y Finca Cerrada en las clases de vino blanco rosado y tinto. En este último caso, el vino tinto, hay Gran Reserva, Reserva y Crianza.

También elaboran una diversidad de vinos de producción propia varietales y espumosos. Además, esta bodega ofrece cursos de cata y visitas a sus instalaciones. Por otro lado, otras bodegas destacadas son la Bodega de Antonio Perales, Bodegas Verum, siendo todas ellas una fiel expresión de la región y de la historia familiar.

Visita a las chimeneas de las antiguas fábricas de alcohol

Descubrir nuevas bodegas es una sensación única, al igual que ver iluminadas por la noche hasta 100 chimeneas de las antiguas fábricas de alcohol. Su función era dar salida al humo de las grandes calderas que, mediante la combustión de leña o carbón, proporcionaban la temperatura adecuada para el funcionamiento del serpentín de destilación de las antiguas alcoholeras.

Bombos, construcciones rurales de Tomelloso

Otra de las actividades llamativas de Tomelloso es la visita de los bombos, una construcción rural, particular de Tomelloso y sus alrededores, que tenían como objetivo albergar a los labradores, animales y aperos de labranza, cuando las tareas del campo les obligaban a permanecer sobre el terreno durante semanas enteras.

Son construcciones de piedra en las que no se utiliza la argamasa, tienen aspecto robusto, forma circular y suelen tener dos o tres cúpulas. Su superficie varía entre los 4 y 30 m2 y en el interior suelen acoger una chimenea para el fuego, bancos de piedra para el descanso, hornacinas a modo de alacenas y una zona de cuadra para los animales. Uno de los bombos que se encuentra en mejor estado está en el interior del Museo del Carro de Tomelloso.

Posada de los Portales

Para conocer cómo era la arquitectura manchega se puede visitar la Posada de los Portales, un emblemático edificio ubicado en la Plaza de España de Tomelloso. Esta posada fue construida en la segunda mitad del s. XVIII y fue un espacio en el que se alojaban viajeros y caballerías hasta los años setenta del siglo XX.

Este lugar nos permite comprobar cómo eran las viviendas y las cocinas antiguas, en las que predominaban las vigas de madera en el techo. En la actualidad es un centro cultural donde se llevan a cabo exposiciones temporales, conferencias y otros eventos, y acoge también la Oficina de Turismo.

Cómo llegar a Tomelloso

La mejor opción desde Madrid es ir en vehículo: hay una distancia de 151 kilómetros por carretera. No existe un tren Madrid-Tomelloso que haga el viaje completo. Habría que ir hasta Alcázar de San Juan, cuyo desplazamiento tiene una duración mínima de 1 hora y media, y después es necesario usar un coche o un taxi para ir hasta el municipio. El recorrido adicional es de 30 minutos.

Por carretera hay una distancia desde Ciudad Real de 80 kilómetros y de 101 km desde Albacete. Desde Toledo son 117 kilómetros y desde Cuenca 126 km.

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