La ‘Ruta de los tres Templos’ forma parte del camino que el peregrino San Ignacio de Loyola recorrió desde su casa natal en Azpeitia, hasta la Cueva de San Ignacio en Manresa, en 1522.

La peregrinación, que duró casi un mes, aborda diferentes enclaves de Guipúzcoa donde disfrutar y presenciar de tres impresionantes santuarios. Cada uno de ellos, de tres estilos diferentes: el barroco en el Santuario de Loiola de Azpeitia, el románico en la ermita de La Antigua de Zumarraga y vanguardia en el Santuario de Arantzazu.

Actualmente, existen diferentes modos con los que poder realizar la ruta de los tres templos y dependiendo de las compañías donde encontrar este viaje organizado, podrás recorrerla en un día. O también si prefieres, puedes visitar la ruta de los tres templos por libre, con las paradas y el tiempo estimado que cada uno considere. Comenzaremos nuestra ruta desde San Sebastián, donde tendremos aproximadamente una distancia en coche de 44 km, unos 41 minutos aproximadamente hasta la visita al Santuario de Loyola.

Nuestra primera parada será la capital de Guipúzcoa, San Sebastián. Esta ciudad te ofrece un amplio abanico de actividades que si nunca has tenido la posibilidad de conocer, ahora es el momento.

Su playa de La Concha es uno de los escenarios donde su arena fina y dorada se expande en los más de 1.300 metros que abarca. Su elegante bahía enmarcada por el monte Igueldo y la isla de Santa Clara son algunos de sus imprescindibles que no puedes dejar escapar. Sin olvidarnos de si te entra el hambre realizar una ruta por sus míticas calles donde disfrutar de exquisitos pinchos y poder saciar tu estómago con estas maravillas culinarias.

Tras salir de San Sebastián, recorremos unos 24,7 km, aproximadamente 32 minutos en coche para llegar al fabuloso Santuario de Loyola. Este complejo arquitectónico del siglo XVI se sitúa en el valle del río Urola entre las poblaciones de Azpeitia y Azcoitia. Se construyó este santuario de estilo barroco alrededor de la casa natal de Ignacio de Loyola.

Su conjunto abarca una extensión 10.000m² de suelo y más de 40 000m² construidos, coronada por una gran cúpula de 65 metros de altura flanqueada por dos edificios de 75 m de longitud y su fachada de 150 de longitud. Puedes visitar la basílica de forma gratuita, pero si por el contrario quieres visitar la casa, deberás pagar el importe de 2€.

Además, la piedra caliza procedente del vecino macizo rocoso del monte Izarraitz es el material básico utilizado en su construcción. Más que conocida como ‘Casa Natal’ conseguirá trasladarte a la época feudal a través del linaje del Santo, el de la familia de Oñaz y Loyola. Con sus muros de casi dos metros de espesor descubrirás que puedes acceder a una fortaleza medieval.

El Santuario de Loyola, es un centro de continua peregrinación: el nacimiento de Íñigo López de Loyola en 1491 y su conversión en 1521. El 31 de Julio se celebra San Ignacio de Loyola, patrón de Guipúzcoa. Ese día, que son fiestas patronales de la villa, se bendice el agua en todos los altares que tiene dedicados y se le atribuyen poderes milagrosos. También, el 1 de agosto, en el Santuario de Loyola se organizan los actos litúrgicos.

Tras salir de Santuario de Loyola, nos embarcaremos hacia el suroeste por Loiola Auzoa Gunea llegaremos en una media hora a la Ermita de la Antigua. Considerado como el primer templo parroquial documentado en toda la zona del interior guipuzcoano, y hasta 1576, el primero de los que ha tenido Zumárraga.

Fue Enrique II de Castilla quien lo concedió como monasterio el 12 de mayo de 1366. Se cree que era punto de peregrinación al que acudían personas de poblaciones distantes hasta quince o más kilómetros de nuestra villa y que la iglesia se construyó sobre un antiguo fuerte defensivo del siglo XII. La Antigua fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional el 23 de septiembre de 1965, y Monumento Histórico-Artístico Vasco el pasado 27 de julio de 1984.

Alrededor de ellas, numerosas leyendas adornan la historia de La Antigua. Una de ellas dice que “los gentiles veían cómo los cristianos intentaban construir esta iglesia. A sabiendas de que eso suponía el fin de su ser, lanzaban piedras gigantes desde la sierra de Aizkorri para poder destruirla, pero no consiguieron su objetivo, y los lugareños emplearon esas piedras para terminar la iglesia”, explican desde Turismo de Euskadi. Sus fiestas patronales se realizan el día 2 de julio donde se realiza una conocida romería en las cercanías del templo, interpretándose en su interior la tradicional ezpatadantza en honor a la Virgen.

Continuaremos nuestra ruta por hacia el noroeste por Diseminados Barreiatua y en unos 37 minutos por la carretera llegaremos al Santuario de la Patrona de Gipuzkoa. Se encuentra ubicado en un impresionante paisaje de macizos rocosos junto a profundos barrancos y desfiladeros que se abren y acercan los límites de Araba, Nafarroa y Guipúzcoa.

Pero, sobre todo, Aránzazu destaca porque es testimonio único de la labor ejercida por un plantel de artistas que avanzó lo que sería la vanguardia artística, rompiendo con los moldes arquitectónicos de la época. Su basílica fue construida en la década de 1950 en la que han trabajado eminentes artistas de renombre internacional como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Néstor Basterretxea.

Desde Oñati tomaremos la carretera GI-3591 que sube hasta Aránzazu y llegaremos hasta un espléndido barranco bajo la sierra de Aizkorri donde podremos apreciar el santuario en honor a la Virgen. Cada 9 de septiembre se celebra el Día de La Virgen de Aránzazu donde los peregrinos recuerdan y homenajean los milagros que Aránzazu realizó a través de los siglos como los cadáveres devueltos a la vida o naufragios inexplicablemente abortados.

Get Free Traffic