Una webcam sirve para grabar vídeos, realizar videollamadas o emitir por streaming. Este pequeño dispositivo emplea una tecnología muy básica, debido a que está formada por una lente, un sensor de imagen y la circuitería necesaria. Hoy, 22 de noviembre, la webcam está de aniversario, aunque su historia es muy poco común porque el café fue el elemento principal para impulsar su creación.

Quentin Stafford-Fraser (ingeniero informático en la Universidad de Cambridge) estaba cansado de ir hasta la cafetera que estaba ubicada en el salón ‘Trojan Room’ de la universidad y ver que no quedaba bebida en el interior. Harto de repetir la misma acción todos los días, en 1991 decidió conectar una cámara para controlar el nivel de café de manera remota desde la pantalla del ordenador.

La famosa cafetera ‘Trojan Room Coffe Pot’ estuvo vigilada por una cámara Philips en blanco y negro de 129 x 129 píxeles de resolución, además, el programa XCoffe utilizaba el protocolo X Windows para emitir imágenes a un fotograma por segundo.

En 1993, Dan Gordon y Martyn Johnson (investigadores) actualizaron el software de la cámara web para que respondiese a peticiones mediante un navegador gráfico llamado Mosaic, teniendo en cuenta que la webcam es ‘más vieja’ que la famosa ‘World Wide Web’. En el momento que la web pasó a convertirse en una tecnología más extendida para ofrecer mejores posibilidades gráficas, dicha cámara web se conectó a Internet.

Las imágenes de la cafetera estaban disponibles para todos los estudiantes del laboratorio, y en poco tiempo, millones de personas de todo el mundo se conectaban para verla gracias al pequeño script y la primera versión de código.

Tras pasar ocho años en streaming, la última imagen de la cafetera se emitió en 2001, cuando uno de los científicos de la universidad pulsó el botón off del dispositivo. Pero, ¿qué pasó con la famosa cafetera? La revista alemana Der Spiegel compró dicho producto en eBay por 3.850 euros (aproximadamente), y desde el 2015, está en préstamo permanente en el Museo Alemán de la Tecnología (Berlín).

Usos actuales

A día de hoy, las webcam han mejorado mucho respecto a tecnología incorporada y software, pero más allá de grabar vídeos, estos dispositivos se pueden utilizar de las siguientes maneras:

  • Cámara de vigilancia: Se pueden acceder a las imágenes en directo a través de un navegador u aplicación, además, muchas de ellas tienen sensores incorporados para detectar los posibles movimientos.
  • Reconocimiento facial: Existe la posibilidad de que sean un método de seguridad alternativo, es decir, otra forma de iniciar sesión sin utilizar contraseñas.
  • Lector de código QR.
  • Hacer fotos y videollamadas: A pesar de que la calidad no sea muy buena, es cierto que se usan para tomar fotografías o realizar videollamadas.

¿Existen riesgos de privacidad con la webcam?

El espionaje a través de la webcam no es un mito, teniendo en cuenta que los ciberdelincuentes pueden acceder al audio y vídeo de un hogar o empresa. No existe ningún motivo para dejar activo dicho dispositivo, por consiguiente, desde 20Bits te queremos ofrecer determinados consejos para deshabilitar la cámara web cuando no se esté usando.

  • Tapa la lente: Las pegatinas son una alternativa útil para proteger la privacidad de los usuarios.
  • Desenchúfala: Si la webcam va conectada al ordenador por medio de un conector USB, es recomendable desconectar el cable.
  • Desactívala en el sistema operativo: Aquellos interesados pueden desactivarla desde la herramienta de ‘Configuración’ → ‘Privacidad’.
  • No hay que fiarse de la led de actividad que se enciende cuando está en uso, debido a que los ciberdelincuentes pueden espiar a los usuarios sin activar la luz.

Por si no lo sabías, los ataques por webcam requieren la instalación de algún tipo de malware en el ordenador, concretamente de un troyano, pero para mejorar la seguridad del PC es necesario descargar y ejecutar protecciones por defecto.

Los posibles peligros

Todos los dispositivos electrónicos llevan una cámara integrada, además, cuando compramos un móvil, solemos fijarnos con detalle en el número de píxeles que ofrece para obtener buenas fotos. Pero dejando de lado este tema, los usuarios se enfrentan a una serie de riesgos diarios:

  • Riesgo de ser objeto de bromas que suelen ser grabadas y compartidas en Internet.
  • Se puede facilitar la retransmisión de conductas peligrosas.
  • Existe el riego de acceder a contenidos perjudiciales que causan daños psicológicos.
  • Los ciberdelincuentes pueden capturar la imagen de la víctima para utilizarla sin su consentimiento.
  • Hay un riesgo de divulgación de datos personales.
  • Los estafadores pueden acusar a los usuarios con chantajes emocionales y sexuales para robar dinero.

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