Unos perros robot que salen del avión nada más aterrizar en una zona en guerra para inspeccionar el escenario antes de que los soldados se expongan directamente al peligro. No, no es el futurista argumento de una película de ciencia ficción, es parte de uno de los últimos ejercicios del Ejército de los Estados Unidos.

En un comunicado emitido por US. Air Force se habla –de manera somera, de momento– de estos perros robots que quién sabe si no serán protagonistas en las guerras del futuro –ojalá no hicieran falta–.

Estos robots de cuatro patas son sólo una parte del conocido como Advanced Battle Management System –ABMS–, un sistema de control digital utilizado sobe el campo de batalla.

La segunda prueba del ABMS tuvo lugar entre los pasados 31 de agosto y 3 de septiembre. El nombre que se le dio fue ‘onramp’ y consistió en utilizar los ABMS –controlados por operadores– para “tratar de detectar y acabar con los intentos de interrumpir las operaciones de los Estados Unidos en el Espacio y también los ataques en territorio norteamericano”.

El ABMS, explican en la nota de prensa, permitirá “recopilar, analizar y compartir información a gran velocidad, que servirá para tomar decisiones en tiempo real”.

Entre otras funciones, los perros robot del Ejército de los Estados Unidos permitirán conocer cuál es la situación del campo de batalla sin que los soldados deban estar pisándolo. Estos canes robóticos han sido creados por la empresa Ghost Robotics. En concreto, el utilizado en el entrenamiento ‘onramp’ fue el Vision 60 v4.2.

En la web de la compañía se subraya que estos robots son ágiles, rápidos y muy útiles para todo tipo de operaciones militares. Sus vehículos terrestres no tripulados –UGV por sus siglas en inglés–, resaltan, se diferencian de otros por su escasa complejidad técnica. Esto hace que sean “más duraderos, ágiles y resistentes, además de abaratar mucho el coste de su implementación y mantenimiento”.

En el futuro, señala Will Roper, subsecretario de Air Force para Adquisiciones, Tecnología y Logística, “en el campo de batalla habrá una saturación de información. Por lo tanto, el objetivo de estos entrenamientos es ser capaces de tener la máxima información posible para que los participantes la pudieran sintetizar, tal y como tendrían que hacer en una operación real”. Esto obligará a comandantes y operadores, continuó Roper, “a confiar en estos datos obtenidos gracias a la inteligencia artificial y valorarlos como un recurso más, tan importante como el combustible para los aviones o los satélites”.

El proyecto de desarrollo del ABMS tiene un presupuesto de 3,3 millones de dólares en cinco años. El general Charles Q. Brown apuntó que es necesario empezar a utilizar ya esta tecnología. “No nos podemos permitir el lujo de detener el impulso del ABMS”.

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