Viajar en crucero permite disfrutar de múltiples experiencias en el barco al tiempo que se pueden realizar visitas a diferentes ciudades sin apenas tener que hacer y deshacer maletas.

Se puede, por ejemplo, ver el centro de Palma de Mallorca la mañana de un martes, relajarte en la piscina del barco por la tarde o leer un libro en la cubierta mientras navegas por el Mediterráneo, disfrutar de un restaurante brasileño o japonés, ver un musical como los de Broadway por la noche, ir a dormir al camarote -similares a una habitación de un buen hotel- y al día siguiente amanecer en Cagliari (Cerdeña, Italia).

Desde España, que en 2019 (antes de la pandemia de coronavirus) registró un tráfico de pasajeros de casi 11 millones de personas, salen numerosos cruceros. Una de las principales bases está en Barcelona, donde tienen base compañías internacionales como Norwegian Cruise Line (NCL) o Royal Caribbean.

Uno de los cruceros clásicos que parte de Barcelona y realiza diferentes itinerarios por el Mar Mediterráneo es el Norwegian Epic, con una capacidad para 4.100 pasajeros (aunque ahora funcionan con un máximo de un 75%) y una tripulación de 1.700 personas.

En octubre, por ejemplo, realiza el Mediterráneo al completo, esto es: parte de la Ciudad Condal rumbo a Palma de Mallorca, donde se puede visitar el Palacio de la Almudaina, el Castillo de Bellver, callejear por el Barrio Judío y ver la imponente catedral gótica.

El crucero continúa después hacia Cagliari, en Cerdeña, una gran isla con casi 2.000 km de costa y playas, pero también con un interior montañoso con vistas espectaculares ideal para los amantes del senderismo. También merece la pena visitar Cagliari, la capital, o Alghero, una ciudad medieval que es fusión de culturas.

El crucero se dirige después hacia el puerto de Civitavecchia, para visitar la imperial Roma. En la ciudad eterna hay monumentos y visitas imprescindibles como San Pedro del Vaticano, El Coliseo, el Foro Romano, las Catacumbas y las Termas de Caracalla, El Panteón, la Fontana de Trevi o las piazzas Navona y Di Spagna. Lógicamente, en un viaje en crucero se deberá elegir por algunos de ellos, ya que el tiempo es limitado, pero sin duda se podrá disfrutar de fantástico día viendo varios de los principales monumentos, plazas, calles y vías.

El crucero prosigue después hacia Nápoles, la ciudad de la pizza napolitana, Maradona donde se puede realizar una excursión a la maravilla de Pompeya, la ciudad romana sepultada tras la erupción del volcán Vesubio. Livorno, donde se realizan excursiones a Florencia, Pisa y la Toscana.

En Florencia hay algunos lugares imprescindibles, pero en un día se puede callejear y visitar monumentos fundamentales como el Ponte Vecchio, la plaza de la Signoria, el Palazzo Vecchio, la Campanile de Giotto, la catedral de Santa María de Fiore y la cúpula de Brunelleschi o la Santa Croce.

Por la tarde, después de regresar de las excursiones a las ciudades, las posibilidades de diversión que ofrece el crucero son múltiples. Existen desde opciones de ocio como las piscinas, el parque acuático con toboganes, la pared con escalada o dos pistas de bolos.

Para los amantes del deporte, el Epic dispone de un enorme gimnasio con todos los aparatos de fitness y numerosas máquinas de correr con vistas al mar. En una cubierta hay incluso una cancha para practicar deportes como el baloncesto.

El barco, que fue galardonado con el premio ‘El mejor entretenimiento en un crucero’ de Formmer’s, mantiene dos espectáculos de Broadway, Burn the Floor y Priscilla, la Reina del Desierto, además de otros shows de baile, danza o magia.

El crucero ofrece una amplia variedad de delicias culinarias, pero algunas son de pago. Las opciones de cenas de cortesía incluyen dos restaurantes principales, un bufé autoservicio y muchísimas cafeterías desenfadadas, con opciones de comida para llevar.

En los días de navegación o los que se decida pasar en el barco (ya que ir a las excursiones para visitar ciudades es opcional), los restaurantes están abiertos tanto para comer como para cenar. Por ejemplo, se puede disfrutar de una comida más ligera de sushi en Asian Fusion o pedir hamburguesas a la barbacoa al lado de la piscina.

Entre los restaurantes especializados también destacan el Cagney’s Steakhouse, que sirve distintos cortes de carne, desde Angus hasta entrecot. También Le Bistro, que sirve cocina francesa gourmet; La Cucina, especializada en platos italianos clásicos; y Los Lobos, que te permitirá disfrutar de los platos favoritos más picantes de México.

El Mandara Spa es el lugar ideal para los clientes que buscan relajarse, por ejemplo, con un masaje con piedras calientes, uno de los más de 50 tratamientos especializados que ofrecen. En los spas a bordo se puede encontrar todo tipo de tratamientos, desde los clásicos a los más lujosos, para relajarse y rejuvenecer con tratamientos faciales, masajes o acupuntura.

El crucero ofrece diferentes opciones de camarotes, que lógicamente varían de precio. Los más comunes son los que tienen balcón privado, con cama de matrimonio, ducha y servicio, así como sofá y armarios para guardar la ropa.

Pero hay algunos más económicos (Estudios e Interiores) y otros más lujosos, con suites o spa. Un camarote stándard, con el paquete básico del crucero, cuesta poco más de 500 euros en octubre con las tasas incluidas. Las excursiones van aparte, así como otros gastos que se puedan escoger como algunos de los restaurantes selectos, espectáculos o el spa.

Las medidas de seguridad por la pandemia de coronavirus son absolutas para poder viajar en un crucero de NCL. Se necesita la pauta de vacunación completa, así como hacerse un test de antígenos antes de subir. Y otro durante el viaje, que se realiza en el barco. Además, el uso de la mascarilla es obligatorio excepto en la piscina y en los restaurantes.

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