Los Pirineos están rodeados de entornos espectaculares donde escaparse para disfrutar de la naturaleza como es el caso del Valle de Arán. Situado en la vertiente norte de los Pirineos centrales, en la provincia de Lérida (Cataluña), y justo antes de entrar en el Pirineo aragonés, este enclave de singular belleza ofrece multitud de rutas aptas para todo tipo de viajeros, además de una gran riqueza cultural y una gastronomía con platos tradicionales.

La primera parada obligatoria en el Valle de Arán es Vielha, su capital. Esta pequeña ciudad situada a algo más de 900 metros de altitud en la confluencia de los ríos Garona y Nere hace que sea un lugar lleno de encanto rodeado de montañas de hasta 2.000 metros de altura.

Al caminar por su casco antiguo y sus calles empedradas se puede disfrutar de algunos espacios repletos de historia como la iglesia de Sant Miquèu, la casa señorial Ço de Rodès o la Fabrica dera Lan. Además, algunos de los itinerarios de senderismo más recomendados comienzan en esta pequeña localidad por su ubicación.

Pero no es el único pueblo con encanto de la comarca. Como destacan en la web de turismo del Valle de Arán, uno de los mayores atractivos turísticos de este enclave natural son sus pueblos, conservados con la arquitectura y la esencia tradicional.

Arties es uno de ellos, situado también en la provincia de Lérida y a escasos kilómetros de la popular estación de esquí de Baqueira Beret. En el casco antiguo se pueden encontrar casas del estilo renacentista como Ço de Paulet, así como la iglesia de Santa María, con arquitectura románica y declarada Bien Cultural de Interés Nacional.

Bagergue es otro de los pueblos con más encanto del Valle de Arán y particularmente el más alto, situado a 1.490 metros de altitud. Con una arquitectura única, este pueblo ha sido declarado como uno de los más bonitos de España. Otro de los lugares de parada obligatoria en la visita al Valle es Unha, una pequeña localidad con impresionantes vistas del glaciar y de los picos de Matadeta.

Para aquellos viajeros que quieran practicar senderismo, el Valle de Arán cuenta con diferentes rutas aptas para todos los niveles en las que poder disfrutar de los Pirineos. Una de las más populares es la de Artiga de Lin y Uelhs deth Joèu, de aproximadamente tres kilómetros de recorrido y una hora de duración.

El acceso al valle de la Artiga de Lin es sencillo y al adentrarse en la ruta se pueden observar los impresionantes barrancos sobre el río y los prados interminables para llegar al nacimiento del río Joèu. Es una ruta circular en la que se puede visitar, entre otros lugares, la Ermita de la Mair de Diu dera Artiga o la cascada de Pomèro. Para los apasionados por la montaña, esta ruta ofrece un increíble paisaje de los picos de la Serra des Neres, el mitíco Malh des Pois o Forcanada.

Una de las rutas de dificultad media más populares es la del hayedo de Carlac en Bausen. Tiene una longitud de aproximadamente 5 kilómetros y el tiempo medio del recorrido es de dos horas. A diferencia de la anterior, esta ruta presenta algo de desnivel, pero es imprescindible en el Valle de Arán. Comienza en el Bausen, un pequeño pueblo situado en el Bajo Arán, y se adentra al bosque de hayedo de Carlac hasta llegar al Coret de Pan para apreciar las vistas del Aneto-Maladeta.

Y para disfrutar de algunos de los lagos más espectaculares del Valle de Arán, una de las rutas recomendadas es la de los lagos de Colomèrs. Como detallan desde Rutas Pirineos, a través de este recorrido que parte desde el Plan des Banhs se visitan un total de siete lagos en un itinerario circular de 16 kilómetros de longitud y seis horas de duración.

Tras pasar por la cascada de Aigües Tòrtes y el lago dera Lòssa, el primer tramo de esta ruta llega hasta el refugio de Colomèrs, desde donde se visitan los lagos Mòrt, Garguilhs de Jos, Cabidornats, Long y Clòto.

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