La Comisión Europea (CE) quiere impulsar cuanto antes un programa de políticas digitales que dé un empujón a la situación tecnológica de Europa. Durante el fin de semana se ha filtrado el borrador de estas normativas, entre las que destaca especialmente un proyecto que ya anunció la presidenta del organismo internacional, Ursula von der Leyen, hace unas semanas: una ley de chips destinada a desarrollar la industria de semiconductores en el viejo continente para que nuestro territorio sea menos dependiente de las cadenas de suministro internacionales -en particular de las empresas asiáticas-.

Además de esta legislación sobre microprocesadores, la CE pretende sacar adelante una ley de ciberresiliencia, una sobre libertad de medios y también iniciativas para impulsar las habilidades digitales entre la ciudadanía, entre otras. Algunas de estas ideas ya habían sido anunciadas por Bruselas, no obstante en el borrador filtrado se adelanta que es posible que las normativas sufran retrasos, por ejemplo la propuesta para garantizar la interoperabilidad de datos entre los gobiernos de los 27, que pasa del tercer trimestre de 2021 a abril del año que viene. La nueva ley de servicios digitales y la ley de mercado digital tampoco verán la luz hasta 2023.

Hace unas semanas, Von der Leyen anunció durante su discurso en el Debate del Estado de la Unión el pasado 15 de septiembre la ‘European Chips Act’, destinada a desarrollar la industria de semiconductores de Europa, haciendo a así a este territorio menos dependiente de las cadenas de suministro internacionales. “No hay digitalización” sin ellos, dijo entonces, subrayando que hacen “que todo funcione”, “desde teléfonos inteligentes a motos eléctricas, trenes y fábricas inteligentes enteras” y lamentando su falta: “Mientras hablamos, su producción sigue trabajando a una velocidad reducida a pesar de la creciente demanda debido a la situación de escasez”.

Así, la ley de chips de la UE “es una respuesta a (i) la escasez actual de semiconductores en la fabricación, que muestra la necesidad de reducir las dependencias estratégicas y fortalecer la seguridad del suministro y (ii) la aceleración del apoyo a la innovación y las capacidades en relación con los semiconductores en todo el mundo”, se puede leer en el documento ahora filtrado, visto por Euractiv.

Dependemos ahora mismo de chips fabricados en muchos casos por Asia. No es una cuestión de competitividad: es una cuestión de soberanía tecnológica”, destacaba la presidenta de la CE. El documento revelado por Euractiv respalda la idea de Von der Leyen, afirmando que esta ley demuestra “la necesidad de reducir estratégicamente las dependencias de terceros” y quiere mejorar “la seguridad del suministro”. La fecha de adopción está prevista para el tercer trimestre de 2022.

Como decía al inicio de esta noticia, otras de las normativas filtradas son una ley europea de ciberresiliencia, una nueva legislación transversal destinada a introducir estándares comunes de ciberseguridad para los dispositivos conectados; y una serie de iniciativas centradas en mejorar las habilidades digitales de la población destinada a utilizar fondos de la UE para formar profesores, intercambiar las mejores prácticas y centrarse en la educación informática de alta calidad. Todo ello previsto para el tercer trimestre del próximo año.

La falta de chips se ha convertido en un tema recurrente tanto en sobremesas como en medios de comunicación. El problema principal es que en plena era digital esos pequeños dispositivos son parte esencial del proceso de fabricación de muchos productos y bienes, no solo de artículos tecnológicos. Un ejemplo que todos conocemos es el impacto de esta crisis en el sector de la automoción.

Actualmente, los principales fabricantes de microprocesadores se encuentran en Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos, especialmente en los mencionados mercados asiáticos -EE. UU. solo produce alrededor del 12% de los semiconductores del mundo, mientras que Samsung y Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) representan el 70% del suministro global-.

Es por ello que la CE quiere entrar en este negocio y dejar de ser tan dependiente de otros mercados. Información ofrecida por Bloomberg afirmaba hace pocos meses que el objetivo de Europa sería fabricar semiconductores de menos de 10 nanómetros e incluso en un futuro bajar hasta los 2 nanómetros -que son los chips más avanzados actualmente-.

Sin embargo, la cosa no es tan fácil como invertir miles de millones de euros e instalar enormes fábricas en puntos estratégicos del territorio europeo. Hablamos de procesadores de última generación y para desarrollarlos se necesita experiencia en su creación y tecnología punta, así como mano de obra -es decir, profesionales- con el conocimiento y la habilidad para hacerlo.

Es por ello que la estrategia europea se enfoca en atraer a nuestras tierras a quienes ya saben cómo hacer chips y, sobre todo, cómo hacerlos bien. A diferencia de China, que lleva años intentando desarrollar un mercado propio de semiconductores con unos resultados bastante mediocres, la UE pretende engatusar a firmas como la taiwanesa TSMC, la surcoreana Samsung o la estadounidense Intel para que inviertan en Europa y traigan sus conocimientos.

Con la experiencia de estos líderes mundiales en la fabricación de los procesadores más innovadores del sector se podría evitar el tedioso proceso de aprendizaje que requiere esta industria.

Según las últimas informaciones de Reuters, Europa podría destinar hasta 800 millones de euros para que aquellas compañías internacionales refuercen sus fábricas en el viejo continente, consiguiendo así duplicar su participación en la producción mundial de semiconductores al 20% y fabricar chips de 2 nanómetros para 2030.

Los fondos provendrían de varios programas de inversión, incluido un fondo de recuperación para la crisis sanitaria -en total dichos fondos de recuperación habilitados por la UE ascienden a 800.000 millones de euros, de los que el 20% se debe destinar a la ‘transición digital’-.

El CEO de Intel, Pat Gelsinger, anunció que quería que su empresa fabricase componentes para automóviles en Europa antes de que acabase 2021, para lo que iba a realizar una fuerte inversión en fábricas de chips en Europa a lo largo de los próximos 10 años. Esta inversión, que puede llegar a los 80.000 millones de euros, está pensada para aumentar la capacidad de fabricación de semiconductores de la compañía.

Esta semana Gelsinger reconoció en declaraciones a la cadena británica BBC que antes de la salida de Reino Unido de la Unión Europea este país habría sido un sitio que la compañía habría considerado para construir su fábrica en el viejo continente, pero que después del Brexit están “mirando a los países de la UE y obteniendo apoyo de la UE”.

Asimismo, señalaba que desde la compañía desconocen si hubieran podido ubicarse en Reino Unido de no producirse el Brexit, pero lo que sí saben es que ahora tienen “alrededor de 70 propuestas para sitios en toda Europa de quizás diez países diferentes”. “Tenemos la esperanza de llegar a un acuerdo [sobre un emplazamiento], así como el apoyo de la UE […] antes de finales de este año”, añadía el CEO de Intel.

Parece ser que, por su parte, TSMC también estaría estudiando desplegar sus factorías en Europa, en su caso en Alemania. No obstante, el presidente de la compañía taiwanesa, Mark Liu, dijo en su conferencia anual para inversores que se iba a “continuar comunicando” con sus mayores clientes en el país germano para “ver lo que es más importante y efectivo” para ellos y que era “demasiado pronto para decir nada”.

Con respecto al futuro del sector, Gelsinger no se muestra muy optimista y sostiene que la escasez de chips -y por tanto el incremento de los precios- continuarán hasta 2023 y que seguro afectarán a la próxima Navidad.

El CEO de Intel, de hecho, vaticinaba para BBC que es posible que “haya algunos pagarés bajo los árboles de Navidad de todo el mundo este año” en lugar de regalos. “Simplemente todo se queda corto en este momento. E incluso aunque mis compañeros de la industria y yo mismo estemos trabajando como locos para ponernos al día, va a pasar un tiempo [hasta que todo se recupere]”, explicaba, apuntando que las cosas mejorarían “gradualmente” el próximo año, pero que es poco probable que se estabilicen hasta 2023.

Recordemos que la falta de semiconductores y la crisis alrededor de esta se deben principalmente a un aumento de la demanda y a los problemas en la cadena de suministro derivados de la situación sanitaria mundial.

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