La quinta generación de tecnologías de telefonía móvil (5G) comenzó a implementarse a finales de la década pasada. Sin que hayan pasado cuatro años de su lanzamiento, los smartphones con conectividad 5G ya son más que los que siguen manteniendo el 4G. Gran parte de este avance se debe a la rapidez con el que se está desplegando este tipo de cobertura en el mundo, sin embargo, el 5G que se está aplicando no es el 5G ‘real’ que nos prometieron.

Rubén José Moreno Pablos, ingeniero informático del Departamento de Infraestructuras en Hiberus Sistemas, explica para 20BITS que se están aprovechando las infraestructuras anteriores: «El 5G que están ahora desplegando en primera instancia no es el definitivo porque están utilizando frecuencias de emisión muy parecidas al espectro que utiliza el 4G». A causa de esto, el experto detalla que no se están consiguiendo las velocidades y la latencia que en teoría la nueva generación podría alcanzar.

Para que el 5G real llegase, Moreno señala que haría falta un cambio de las antenas e invertir más dinero. La razón por la que tendrían que utilizar otras antenas es que «cuanto más alta es la frecuencia, menos distancia de cobertura se cubre y más difícil es la penetración de las paredes y que acceda al interior de los edificios».

Según el profesional de Hiberus, la aplicación del 5G definitiva implicaría la instalación de antenas con repetidores de tecnología móvil que estuviesen «muy cerca de quien los va a usar». Las antenas deberían colocarse al lado de los domicilios o de las oficinas en las que se usase, ejemplifica Moreno.

Cerca de 1.500 millones de euros

El plan de despliegue de redes de 5G impulsado por el Gobierno contempla el despliegue o renovación de 14.500 emplazamientos, habilitados para la nueva generación de móvil.

El presupuesto del plan asciende a 1.405 millones de euros: 235 en 2021, 600 en 2022, y los restantes 570 en 2023. La adjudicación de los contratos tendrá lugar antes de final de 2023, y su ejecución deberá acabar antes del cierre de 2025.

La implementación del 5G está siendo desigual

Aunque el avance del 5G se esté dando rápidamente (aunque no sea un 5G ‘real’), hay expertos que apuntan a que su aplicación se está haciendo solo en determinadas zonas. Moreno subraya que los territorios en los que más se está retrasando la aplicación del 5G son «las poblaciones con menos habitantes».

Moreno comenta que esto dista mucho de lo que se pensaba que ocurriría con la nueva generación de conectividad móvil: «Se esperaba que con estos cambios [del 4G al 5G] las operadoras se pusieran las pilas en dotar de cobertura a las poblaciones de menor densidad y no está ocurriendo. El 5G está desplegado ya en muchísimas ciudades de España, pero siempre en las ciudades más habitadas, nunca en pueblos más pequeños».

El futuro de la tecnología móvil

Pese a que el despliegue del 5G no esté cumpliendo (de momento) con lo que teóricamente prometía por falta de las infraestructuras necesarias, Moreno recalca la investigación que se está haciendo de futuras generaciones, como el 5.5G o el 6G. «Se podrán transmitir los datos a frecuencias mucho más elevadas, con mayores velocidades y menor latencia», afirma.

El experto da una gran importancia a la latencia, que es el tiempo que tardan en llegar los datos desde que el emisor los manda. Según detalla, con el 5G teóricamente «se va a ofrecer una latencia estándar de 5 milisegundos y con el 5.5G y con el 6G se llegará a menos de 1 milisegundo«.

Mediante esta evolución de la tecnología móvil, Moreno menciona que se podrán llevar a cabo operaciones quirúrgicas a distancia para casos en las que «ni el médico ni el paciente se puedan desplazar». Para ello será importante una latencia muy baja, para que la transmisión de datos sea instantánea.

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